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Para ....
detente !
..... para, nadie
viene detrás
........ eres tu
que apuraste el paso
..... silencio,
escuchate
.... casi no
haces ruido
enviado por Natacha
"Se dulce con los demás,
no sabes que batalla están librando"
encontrado por ahi por Ranita
"Este hoy, es aquel mañana, del que ayer
tanto nos habiamos preocupado,
y ya ves....
todo va bien
Wimpi
Afirmaciones .... Tal
vez ~ Si ~ No ~ Quizás
Habían acordado reunirse
para aprender algo nuevo y habían optado por un almuerzo en un lugar
céntrico. El primero en llegar fue el sabio Quizás. Llego vestido de
traje incluso con corbata, se había preparado para esta ocasión, todo
vestido en colores azules, lo cual hacia que sus ya profundos ojos se
vieran mas infinitos aun. Se veía contento y una sonrisa monalisesca
adornaba su faz. Era de esos adultos mayores de edad incierta, manos
gruesas, piernas cortas, torso robusto, cuello largo, orejas grandes y
pelo abundante. Estaba escribiendo su autobiografía, donde cada capitulo
hablaba de una característica humana, personificada en alguna de los
hombres y mujeres que había conocido en sus andares. Como marino de
profesión, había viajado mucho, conocido incontables lugares y este
libro era un tributo a los innumerables historias que le habían mostrado
tantas distintas tonalidades dentro del inagotable espectro llamado
vida.
-
“Que gusto
que haya venido” se escucha desde lejos decir a la señora Si. “Nos honra
con su presencia”, dice mientras abraza al sabio Quizás.
-
“No faltaba
mas”, le contesta el. “Siempre es un agrado compartir con una dama con
de gran corazón”
-
“Usted es
todo un caballero…. Como esta la salud”?
-
Muy bien,
gracias por preguntar. Me vine caminando para hacer un poco de
ejercicio.
-
Como lo hace?
Yo apenas puedo subir las escaleras de mi casa.
El sabio Quizás guardo
respetuoso silencio. No era extraño que la señora Si no se dedicara al
deporte. Su vida era dar, dar, dar y constantemente se olvidada de si
misma. Todos sabían que ella estaba ahí para ellos y que ella diría que
si a todos sus requerimientos. Me cuidas a los chicos? Si, Nos juntamos
mañana? Si. Préstame un libro, Si. No importaba cual fuera la solicitud
ella siempre buscaría una forma de darle al otro lo que le pedían. El
problema era que ella no sabía decir otra cosa. A veces estaba
cansadísima y le pedían algo y su respuesta automática era decir si,
incluso en circunstancias que hacerlo era perjudicial para su salud. A
veces quienes estaban a su alrededor no veían o no querían reconocer lo
mucho que entregaba. Acostumbrados a recibir infinitamente y
considerando que recibir era un derecho adquirido, a veces la tildaban
de egoísta, simplemente porque ella no había podido satisfacer el
requerimiento adicional. La señora Si se esforzaba entonces aun mas,
convencida que la falta era de ella y que lo podría enmendar. No era de
extrañar entonces que no tuviera tiempo para hacer deporte y que estar
exhausta era un estado constante en su vida.
El sabio Quizás s y la
señora Si eligen una mesa en una esquina para estar más tranquilos. Le
comentan al garzón que será un almuerzo de trabajo y que están esperando
a otros dos personas. Perfecto, dice el garzón. Que les sirvo para
tomar?”
“Un agua mineral con gas,
por favor,” dice la señora Si.
“Y para mi un jugo de
tomate”, dice el sabio Quizás, “y pórgale un poquito de malicia.”
“Perfecto” dice el garzón,
“se los traigo en seguida”.
“Y para mi una Coca Cola
gigante con mucho hielo”, dice una voz aguda. “Disculpen por llegar
tarde, pero me vine corriendo de la estación!”. Es la niña Tal Vez. Da
un beso en la mejilla a cada uno y se sienta apurada. En el movimiento
bota los cubiertos al suelo y el ruido que hacen al chocar contra la
baldosa es fenomenal. La niña se ruboriza y pide disculpas una vez mas.
“No te preocupes mi niña”
le dice el sabio Quizás. “Mira, a mi también se me caen los cubiertos”,
dice con una carcajada, mientras tira un tenedor al suelo.
Inmediatamente se
para a recogerlos, pero el
garzón ha sido mas rápido.
-
“No se
preocupe señor, ya le traigo cubiertos limpios”
La niña Tal Vez sonríe
agradecida. Es alta, morena, delgada, usa el pelo largo despeinado,
viste varias poleras una encima de la otra, unos jeans desflecados y
lleva un bolso con chapitas de múltiples colores y formas. Viene de
clases y se siente algo incomoda en un restaurante tan formal. Tiene 19
años, es su primer año universitario en un plan común.
El lugar esta lleno y se
escucha un murmullo alegre. Los tres conversan animadamente y comentan
lo mucho que han disfrutado el curso que hacen. Ring ring, suena un
celular. Es el señor No, avisando que se esta estacionando y que estará
ahí en 1 minuto y que le pidan un pisco sour, ya que el solo tiene media
hora para almorzar.
-
Ay, dice la
señora Si. Este hombre siempre tan apurado.
El sabio Quizás sonríe y
llama el mozo.
-
El pisco sour
por favor y la carta para poder ordenar.
-
De inmediato.
El señor No se les une.
Pone su celular en silencio, pero deja su blackberry encendido al lado
de la copa de pisco. Dice que esta esperando un mail urgente de una
transacción importante. Ordenan la comida de inmediato y sin esperar mas
pregunta: “Para que exacto nos reunimos hoy?”
-
“Para hablar
de afirmaciones” dice la niña Tal Vez. “Yo escribí una líneas”
-
“Como?”
Pregunta la señora Si. “Había que escribir algo?|
-
“No, no”
responde la niña, “solo que para mi era mas fácil escribir, porque o si
no me olvido”
-
“Ah… “
-
Tengo solo 30
minutos y después me tengo que ir. Me das la sal, por favor? Dice el
señor No.
La señora Si le da la sal y
dice: “La idea era que cada uno elija una afirmación y que trate de
definirla.
-“Puedo empezar yo?”
Pregunta la niña Tal Vez?
- Por favor, dice el señor
No.
- Mi afirmación predilecta
es el Tal vez. Estuve pensando que la idea del tal vez es
el inicio de todo. Nosotros no sabemos si existirá un mañana o no, ya
que hoy es hoy y solo creemos que mañana existe. La idea del
tal vez es exactamente eso, es la creencia en el inicio, es una
opción, es como abrir una puerta, que tal vez no se ocupe, pero lo
relevante es la existencia de esa opción. Mas aun, sin el Tal Vez
incluso seria difícil soñar. Por que los sueños son parte de ese mundo
incierto, donde no se sabe si las cosas pasaran o no, pero a la vez con
el mero acto de soñar, le vamos dando forma a algo que tal vez se
haga realidad. De alguna forma yo siento que el Tal vez viene de
la fe virginal, de la esperanza inocente del que tiene todo por delante,
donde un sin numero de alternativas son posibles y donde el camino esta
por andar. El tal vez puede incluso hablar de inexperiencia, del
novato que recién comienza a descifrar los misterios. El tal vez
es el comienzo y permite que algunos de esos nuevo mundos si sean
revelados. Tal vez por si mismo no permite saber cual se
develara, pero lanza una piedra a rodar para que diversos procesos se
desencadenen. El tal vez es una invitación a que algo ocurra, sin
la certeza del desenlace. Como tal es coqueto, flirteador, incierto,
sensual y seductor, regalando vida a diferentes estaciones que si no
fuera por el tal vez ni si quiera existirían. El tal vez es
burbujeante y primaveral y en su juvenil presencia todo es posible.
La niña Tal Vez
interrumpió un rato, levanto los ojos y pregunto:
-
Están tan
callados? No les gusta? Y abre sus grandes ojos.
-
Por el
contrario, dice el señor No. Nunca había pensado en Tal Vez de
esa manera. Que interesante punto de vista.
- Sigo entonces?
- Si, por favor, dice la
señora Si.
-
“De alguna
manera yo siento que personifico el Tal Vez”, prosigue la niña.
Mi vida recién comienza, no se lo que haré mañana, ni siquiera lo que
voy a hacer un rato mas. Pero lo que si se es que yo exploro, que miro,
me invitan a algún lado y voy. A veces es una lata, pero otras veces es
todo un gusto y aprendo mucho e incluso descubro espacios insospechados.
Me gusta vivir así. Siento que abrazo la vida con alegría y que un sin
fin de aventuras me esperan. La niña guarda silencio por un rato. No se
que pensaran Ustedes, pero esa es mi tarea, dice algo insegura..
El sabio Quizás le toca el
brazo y dice: “Ninguno de nosotros podría haber expresado el Tal Vez
mejor – que refrescante descripción!”
Los cuatro comentan un rato
respecto al Tal Vez y como ellos se han visto expuestos a su
encanto y seducción. Después de un rato, el señor No toma la palabra y
dice:
“Quiero complementar lo que
hemos escuchado con una descripción del No”. El señor No toma postura en
su asiento, baja la mano izquierda y la pone sobre su pierna, mientras
la otra juega con la copa. Hace una pausa. Se queda en silencio, se
acomoda su elegante chaqueta de cuero y mira de reojo su blackberry.
“El mundo del no” comienza
en tono pausado y autoritario”, es un terreno distinto. El No es
individual. A diferencia del Tal Vez, que permite algo incierto, el no
hace referencia a algo especifico. El No carece de sentido sin un algo y
ese algo esta claramente definido. Por ejemplo: No en la campaña
política, no a las drogas, no a fumar, no a la solicitud, no a la
pregunta. Se desprende entonces que el no es una a respuesta a algo
especifico. Como tal, el no es excluyente, ya que implica distancia
conciente para con aquel agente y permite mantenerse al margen.
-
“Hmm…. ”,
interrumpe la señora Si, “me parece a mi un poco egoísta?”
No es la primera vez que
escucho ese argumento, responde el señor No en forma cortes. Pero
déjame que te explique. Es entendible que el No sea tildado de egoísmo,
es especial visto desde el punto de vista de quien extiende la
invitación que es rechazada al momento que la otra persona dice no. Pero
esa reacción solo expresa falta de entendimiento del profundo y
verdadero sentido del No. La fuerza del No y su aspecto fascinante
reside en que permite focalizarse. Imagínatelo como un machete que
permite avanzar en el bosque de opciones. El bosque es tupido, esta
lleno de lianas, ramas, palos, etc. La vida es como ese bosque. Hay que
cruzarlo para encontrar lo que buscamos. El no es entonces el
instrumento que nos permite avanzar. Sin el No estaríamos constantemente
arrastrados en un sin fin de opciones, carentes de dirección y objetivo.
El No nos permite alcanzar ese objetivo y dedicar toda la energía que
tenemos a aquella opción por la cual nos jugamos.
Mas aun, yo me atrevería a
decir que el No es el principio del Si. Sin el No, el Si simplemente no
existiría. El no viene del enfoque elegido, de lo racional, de tomar
opciones, del concentrarse en algo. El no viene de sacrificar muchas
opciones a favor de una sola y como tal requiere de disciplina, de una
profunda fe en que lo que se descarta no es lo que se busca. El no es el
contrapunto que permite el si y por lo tanto es a través del no que el
si el posible.
Mira como es la vida. Yo
siempre había visto el no como el negativo del si. Y claro, ahora que lo
dices, puedo ver que el no y el si están ligados, ya que para decir que
si a algo, ello implica la opción del no. Hay… pero que interesante.
El señor No sonrió y guardo
complaciente silencio.
Los cuatro disfrutaban la
comida y un almuerzo veraniego en las terrazas del restaurante.
Parece que me toca a mi,
dice la señora Si. Que les puedo contar ahora, después de una exposición
tan clara y precisa respecto al No. Casi me da vergüenza hablar. Pero
bueno yo les voy a hablar de lo que el si provoca en mi y como yo lo
vivo.
Yo diría que el Si viene
del dar, del entregar, del amor, de la fusión, del permitir, del ayudar.
El Si es bastante femenino y con todo respeto a los hombres, es incluso
maternal. El si es valiente, es autoafirmantivo, acogedor, hospitalario,
a veces algo debilitado ya que entre tantas invitaciones a veces lo
pasan a llevar, pero igual es si sobrevive con miras a dar más. El si es
expansivo y todo-abarcador. Es transparente, es amistoso, a veces un
poco inocentón diría yo. Pero en general es una opción que permite
certeza de lo que viene y da respuestas concretas a desafíos. Siempre he
pensado que el si es representante de lo divino, de lo dador de vida, de
la fertilidad y que el si se renueva a cada instante, a cada momento
pues es en si mismo vida. De lo que les he escuchado yo diría que el
tal vez es la primavera, el no es el invierno y que el si es el verano.
Es como hoy, un día que invita a estar afuera, a compartir, a tomarse un
pisco sour en la terraza, a detenerse un poco para compartir. Yo creo
que el si es un regalo y que la vida sin el si seria imposible.
Levantemos nuestras copas,
dice el sabio Quizás s. Brindemos por el si y por el no, ya que esas dos
opciones no existiríamos.
Los otros comensales
sonríen y acogen la invitación del sabio. Ah..y por supuesto que también
por la opción del tal vez, salud!
Pero también tenemos que
brindar por usted, dice la señora si. Cual es su afirmación.
No me queda
mucho por decir, comenta el sabio. Creo que ustedes lo han dicho todo,
así que voy a agregar el quizás como opción.
Brindemos por el quizás,
entonces. Dice el señor No. Que especial tiene el quizás? Yo siempre lo
he visto como una opción fofa, sin carácter, así que estoy curioso.
- Lo único que puedo
agregar es que existe un contrapunto a lo que ustedes dicen y esa opción
solo surge con la experiencia. Es la opción del quizás, la cual
contrario a ser falto de carácter, es profundo en convicción. El Quizás
viene de la experiencia, de la certeza que la vida es inconmensurable,
de que todo cambia y que todo y nada es posible a la vez. El quizás
incluye el si, el no, el tal vez, el posible, el imposible, el podría
ser, el no creo, si de todas maneras y tantas otras opciones mas. El
quizás es pausado y respetuoso. El quizás le confiere opciones tanto a
lo humano como a lo divino y viene de un corazón calido que tiene fe en
la vida. El quizás nos enseña a ser humildes, a respetar tanto los
designios divinos como las decisiones humanas y que ambas son partes
integrales del misterio llamado vida. El quizás lo incluye todo, pero no
afirma nada. El quizás es una invitación a vivir cada momento como si
fuera único, ajeno a toda indecisión, duda, intranquilidad o angustia.
El quizás es todo hoy con fe y esperanza que el mañana será glorioso. Ya
que quizás algo fantástico puede ocurrir, si le damos la oportunidad y
si mantenemos los abiertos a los pequeños grandes momentos que nos
llevan a triunfar por sobre nosotros mismos. Lo bueno del quizás es que
es ajeno a la prisa y que siempre brinda opciones insospechadas. En
fin.. todas son cosas que ustedes van a ir descubriendo solos cuando
tengas mi edad.
Quizás, dice la niña Tal
Vez con una sonrisa amplia.
Los cuatro continúan
conversando sin notar como corren las manillas del reloj. Ha sido una
tarde agradable para todos y descubren lo mucho que hay por aprender de
algo tan simple como las afirmaciones que hacemos en forma diaria.
Después de varias horas, se despiden, cada uno con una sonrisa en los
labios. Una suave brisa los despide en los respectivos caminos a sus
quehaceres veraniegos.
CAR ~ Londres,
Febrero 2007
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